Quisiera comenzar, para estas reflexiones sobre la crisis de las nuevas normas clínicas, por los debates animados que acompañaron la publicación del último DSM. Estos debates atestiguan sobre la vitalidad, la potencia y la diversidad de las universidades americanas. Su carácter multipolar contrasta con la discreción de las universidades francesas y europeas sobre las cuestiones fundamentales de lo que está en juego acerca del lugar de la psiquiatría en nuestra sociedad. Los sistemas europeos, centralizados, dominados por las instancias reguladoras de las burocracias sanitarias producen falsos consensos, obtenidos en negociaciones tras las puertas de comités eclécticos. Gracias a estos debates norteamericanos, disponemos ahora de una serie de respuestas a la pregunta sobre “aquello que salió mal con el DSM-5” (“What went wrong with the DSM-5”), también de parte de aquellos que siguen globalmente favorables a la empresa DSM, que de aquellos que se oponen radicalmente. Un acuerdo se vislumbra sobre la ruptura operada por la última edición del manual sin que haya un acuerdo sobre la naturaleza exacta del franqueamiento de esta ruptura. Leer más